"Me gusta mucho la idea del intruso, del espía como personalidad para la cámara, y me es muy útil para la puesta en escena. Porque cuando te asomas por primera vez a un grupo de gente y empiezas a fijarte en sus relaciones a veces es confuso: hay hermanos que parecen novios, padres que tienen un trato rarísimo con las hijas... Hay una forma de filmar que presume que las personas se ajustan a las categorías inventadas. Yo sólo veo el desborde de todo eso. Si te acercas pensando como un intruso siempre te va a llevar tiempo entender."
Lucrecia Martel, en Cahiers du Cinéma España, Nº 19, enero de 2009.
UNA Y MIL VECES-LOS 52 ORIENTALES, POR JOSÉ LUIS VISCONTI
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No hay nada más poderoso que la muerte para dar inicio a un relato. O para
intuir la necesidad de […]
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